jueves, 10 de abril de 2014

"ESPIROGALLINOMETRIA"


Jaime Ibacache Burgos
Medico  navegante del Archipiélago de Chiloe

En la Rio Sur, lancha mítica de antiguas maderas rojas, viajamos…
Pasa un cormorán rasante que deja caer graznidos sobre  la cubierta donde  vamos tratando de abrir la niebla a pestañazos.
La marea comienza a bajar y “la raya” de Chequián,  aquella bamboleante queda atrás.  Hoy es un día donde el sol se niega a  salir. Debe ser otoño.
Pasan por el costado,  pequeñas lanchas con familias nucleares , todos chonos sin duda. Sonrientes alzan las manos mientras los hijos pequeños cuelgan de sus cuellos entre cañerías amarillas por donde el oxígeno permite la ancestral labor del buceo.
Allá hacia el Este  aparece Isla Alao, nombre chono que tiene que ver con una “caleta protegida” o también con “lugar donde  resplandece la luna”. Una isla pequeña pero profunda. Es lo que yo llamo  el Chiloe Profundo. Aquel territorio que tiene en su seno historias de  profundas inequidades pero también profundas historias de sabiduría por donde se mueve la vida y la muerte.
Y como de moverse se trata, comenzamos a caminar por las laderas atravesando cercos de arrayanes multiformes y contorneados. La mañana tiene olor a broza.
La casa de Enedina está en lo alto de una colina desde donde se ven las islas de Chaulinec y de  Apiao. Hay un caballo, varias gallinas que revolotean, cerdos que se pierden entre los matorrales  y barro, mucho barro.
Ella vive con su hijo, su hija, su marido y su padre,  don Eugenio.  Mítico viviente insular con 104 años de vida.
Hoy pasamos a saludar y conversar sobre la socio-historia del territorio. Enedina está preocupada pues según ella su hija de 16 años tiene una dolencia extraña.
Llegamos a media mañana y  Enedina prepara una ceremonia que es parte de la tradición oral en los pueblos originarios. El diagnostico a partir de la respiración de la paciente .
Para esto,  ella toma una gallina y antes de sacrificarla hace soplar a su hija 4 veces en el pico de esta. Luego sacrifica el plumífero y revisa los órganos tratando de encontrar alguna evidencia diagnostica de la dolencia. El cual según ese conocimiento, se expresa en alguno de los órganos ,
Revisa uno por uno los principales órganos de la gallina, cuando llega al corazón exclama : ¡aquí está! Es un susto! Yo lo sabía!. En la punta del corazón de la gallina veo una mancha amarillenta.






Continúa desplumando el ave, mientras yo pienso en la historia de este conocimiento tan vital y de cómo hoy por ejemplo hay investigaciones desde el enfoque Biomédico respecto del análisis de la respiración para acercarse a los diagnósticos. Como por ejemplo el estudio del Dr. Alan Barbour de la Universidad de California respecto de  la severidad de las infecciones del cuerpo a través del análisis de la respiración. (Dr. Alan Barbour; Breath analysis: Noninvasive  way to quickly determine  severity  of  bacterial infections. University of California Irvine,  2012 http://www.news-medical.net/news/20130802/Breath-analysis-Noninvasive-way-to-quickly-determine-severity-of-bacterial-infections.aspx)
La gallina,  como “espirogallinómetro” u otro, es un recurso muy utilizado en sectores insulares aún. Hay registros que  hablan de la utilización de la gallina viva en partos domiciliarios para  la reanimación de del recién nacido cuando este ha nacido con algún grado de depresión respiratoria. En estos casos se coloca la gallina cerca de la boca del recién nacido, donde a través de su pico  estimula y absorbe secreciones.  Estimulación neurovegetativa y despeje de via aérea.
Bueno…un rato después la gallina ya pelada ingresa en una olla donde la esperan otros ingredientes. Tras un tiempo prudente ya estamos en la mesa compartiendo este recurso diagnóstico y de sanación. Evidentemente una buena chicha de manzana no puede dejar de ser compartida en  este ritual.
La hija de Enedina hace tiempo  que presenta conductas extrañas.  La han llevado por varios lugares y médicos de  la medicina occidental,  sin resultados. Hoy a través de este ritual nos acercamos al diagnóstico. El Susto es ya el inicio para profundizar la investigación en este caso.
Pasaron pocos días para que Enedina diera con el origen del Susto.
En Chiloé el susto, espanto o pesar, es un síndrome que se presenta con frecuencia, en especial en niños, aún cuando igualmente afecta a adultos. Tiene una causalidad que en algunos casos se identifica como natural y en otros como sobrenatural o personalista, sin embargo, en ambos casos se asocia estrechamente a factores emocionales, principalmente al haber  sufrido una experiencia imprevista que produjo temor o miedo. Se trata de una dolencia que se presenta sola o junto a una enfermedad orgánica (como causa de dicha enfermedad o en forma conjunta) y se trata principalmente en el sistema médico tradicional, pero también en forma complementaria en el sistema biomédico cuando se asocia a un trastorno orgánico. (Sindromes Culturales en Archipiélago de Chiloe. 2009)
La hija de la Sra Enedina había presentado alteraciones de conducta, insomnio y algunas crisis de movimientos que fueron interpretados como convulsiones por los médicos occidentales y por lo tanto se le había indicado interconsultas con neurólogos para exámenes y tratamientos.  Pero la Sra. Enedina, si bien es cierto adhiere a la medicina occidental, se preguntaba siempre que quizás lo que su hija tenia era un Susto que estaba provocando estas convulsiones. Lo que los médicos le decían que era una Epilepsia y de causa desconocida, pues no tenían antecedentes que explicaran esta enfermedad.
Después de la “espirogallinometría” ella confirmó sus sospechas y entendió mejor que era necesario complementar las indicaciones occidentales con la realización de un ritual y la toma de remedios para el Susto.  Este pensamiento trajo tranquilidad al hogar.
En Chiloé los tratamientos para el susto son realizados sólo por algunas de las sanadoras entrevistadas y por un sanador. Hay tambien historias de madres que  cuando sus hijos presentan Susto, son ellas mismas ,  sin ser sanadoras, les hacen  remedios para el susto ,Este conocimiento era generalizado entre las personas, no una práctica restringida sólo a algunos. Este saber se fue perdiendo en el tiempo y se dejó de practicar,  “porque ya empezaron a llegar los remedios y la gente se empezó a atender en los hospitales”. De esta forma, el conocimiento fue quedando en algunos pocos sanadores y sanadoras que fueron conservando ésta y otras prácticas vinculadas a la curación de dolencias y síndromes locales. ( Sindromes Culturales en Archipiélago de Chiloe. 2009)



Al final de la tarde Don Eugenio con sus 104 años nos cuenta historias de mares chonos y nuestra imaginación vuela y navega por las islas y canales del conocimiento incluyente.

2 comentarios:

Ayacaraexiste dijo...

Querido Jaime: un impresionante relato de las profundidades de nuestro chile y las dificultades comprensivas de nuestra salud pública de poblaciones.
Nos anima a inventar mangueras amarillas para bucear en las hondas aguas de nuestros archipiélagos y revisar los espirogallinómetros que funcionan al interior de nuestros hospitales.

Jackeline Bajas Roa dijo...

Mientras navegó con imaginación, entre Don Eugenio y el espirogallinometro ....me pregunto como hacer que mis hijos, lean y naveguen por las tradiciones ancestrales de su tierra, sin sentir menoscavo por lo que no conocen ...
Lindo relato,se agradece !!!! A seguir navegando !!!